A medida que tomamos conciencia de nuestra experiencia, practicando Mindfulness (Atención plena), empezamos a reconocer lo que nos está  ocurriendo momento a momento.Reconocemos los diferentes fenómenos que entretejen la experiencia: sensaciones físicas, emociones y pensamientos, y cómo se relacionan entre ellos.

Nuestra mente se construye como un gran teatro, en que diferentes personajes interiores toman la escena, con cierta periodicidad. Estos personajes organizan nuestra experiencia, tienen una voz propia, un sesgo perceptivo que orienta nuestra atención , una forma de percibirnos a nosotros mismos y a los demás.Conocerlos, y darnos cuenta cunado monopolizan nuestra mente, puede ayudarnos mucho.

Aquí compartimos con ustedes una reflexión sobre el crítico interior y los matices que hemos ido descubriendo en los grupos de Mindfulness:

CRITICO INTERIOR

Es esa voz interior que va juzgando todo lo que hacemos, esto no es para ti, está mal, deberías hacerlo otra vez, nunca te va  a salir, etc. A veces no es una voz, es algo más sutil como una sensación de ser juzgado, un tono, una imagen, una sensación interna de sentir que algo no va bien.

Podemos pasar horas enrollados con nuestro crítico tratando de “arreglarnos algo”. Nuestro crítico interior dice ” puede y debe rendir más”.  ¿te suena conocido?

Algunas de estas voces  han sido interiorizadas a través de las vínculos en la familia, educación y en la cultura. Es decir no es nuestra culpa, tener un  crítico interior, pero si nuestra responsabilidad.

El primer paso para relacionarnos de forma diferente con el crítico interior es darnos cuenta que estamos en ese “modo”

Aquí algunas variantes de como se expresa el crítico interior:

Exigente interior

Esta voz es la que nos dice que nunca es suficiente y que siempre hay que tirar y luchar, remar y remar hasta el cansancio y más.

Es diferente del motivador interior que nos anima y nos da fuerza. El exigente nos paraliza  a veces y nos saca mucha energía.

El exigente interior quiere que nos vaya bien, pero en su forma de expresarlo es muy duro.

Carlos del programa para el manejo de la ansiedad estudiaba medicina, una carrera muy exigente de por sí. En ese momento, estaba a mitad de carrera con prácticas y exámenes a la vez. En una sesión, cuando explorábamos las necesidades debajo de la ansiedad,  se dio cuenta que necesitaba de un amigo interior, que le diera confianza y apoyo para seguir adelante.

Sofía del programa Mindfulness y auto-compasión, se dio cuenta de lo dura que había sido toda su vida con ella misma. El exigente interior no aparecía con palabras sino como una actitud frente a la vida.  Ella nos contaba que era muy agotador, no se permitía descansar nunca.  Cuando se dio cuenta, comenzó a darse más tiempos, momentos de descanso, aprendió a decir que no.

Devaluardor interior

Este es el que no nos valora, a veces nos hace sentir el último orejón del tarro.

Va comparándonos con los demás, con el vecino, la hermana/o, amigos, el mundo entero si hace falta!

Nos hace sentir separados del resto, y si miramos más a fondo, quiere que nos quieran y que hagamos algo para ser queridos. Pero por supuesto, a través de la vergüenza o la culpa, no es el mejor camino.

En el programa para el manejo de la ansiedad descubrimos la vergüenza como una emoción presente en momentos donde nos sentimos ansiosos y expuestos. Cuando comenzamos a sentirnos acompañados y que no estamos solos, sintiendo la humanidad compartida, la voz del devaluador se hace chiquita…hasta desaparecer.

Un primo del crítico interior… El Asustador Interior

Algunos de nosotros vivimos con esta voz de forma permanente, se trata de una voz que en principio tiene una buena intención, mantenernos a salvo y estar seguros, pero por otro lado no nos permite relajar y disfrutar de los momentos en que no hay ninguna amenaza.

Nos está avisando de todo lo que puede salir mal, posibles amenazas y  catástrofes.

Cuando el asustador interior está permanentemente acompañándonos, nuestro cuerpo-mente se tornan un lugar donde no queremos estar y hay que huir rápido!  Si, huir de nosotros mismos.

Raquel es una chica que realizó con nosotras el programa para el manejo de la ansiedad. Ella nos contó como el asustador interior no la dejaba en paz, parecía como un monstruo que la amenazaba y saboteaba en muchos de  los momentos alegres de su vida. Con la práctica de mindfulness aprendió a reconocerlo, observarlo con amabilidad, y fue descubriendo como su intensidad iba disminuyendo.

¿Cómo comenzar a relacionarnos de otra forma con estas voces?

Es normal que intentemos evitar estas voces,  que nos generen rechazo, miedo, angustia, etc. Hay una parte de nosotros que es hostil y una parte de nosotros que sufre.

No se trata de luchar contra estas voces, más bien comenzar a cultivar otras voces.

Si ya estás cansado/a del crítico y sus amigos duros, te invito ahora a abrirte, quizás, a una nueva voz. La del amigo interior.

Para comenzar a cultivar la voz compasiva, puedes hacerte esta pregunta. ¿Qué le diría a  mi mejor amiga/o en esta situación?

Luego, ¿puedes dirigirte esas palabras a ti? Permítete ser amable contigo.

Incluso puedes darte un auto-abrazo, un gesto de amabilidad, por este momento difícil.

Muchos crecimos pensando que si somos duros con nosotros mismos seremos exitosos, nos va a ir bien en la vida. Y hasta cierto punto puede ser..¿pero a qué precio?

La ciencia está demostrando con contundencia que nuestra resiliencia, fortaleza y productividad van de la mano con la amabilidad hacia uno mismo, con la capacidad de perdonarnos, de tratarnos bien en momentos difíciles y cuando con equivocamos.

¿Qué te parece? ¿Le damos una chance al amigo interior?

Paula Brandino