Las rondas de Proyecto Mindfulness, te invitan a ser parte de una respuesta consciente, alegre y amorosa a nuestra vida, nuestros vínculos y  nuestro mundo.

¿Qué es?

Rondas de Proyecto Mindfulness es un Espacio para tejer redes entre personas, promoviendo una cultura del cuidado y  la amabilidad.

¿Con qué propósito?

Nos motiva el deseo de expandir las diversas maneras en  que las personas podemos cultivar las cualidades que nos hacen falta para afrontar los  desafíos que la vida nos presenta.

Hemos reunido una experiencia muy rica a los largo estos primeros 10 años, en que desarrollamos los diferentes programas basados en Mindfulness. En todos ellos, además de practicar y enseñar las habilidades que cada protocolo propone, hemos puesto el acento  en facilitar una cultura de grupo. Podríamos llamarla cultura del cuidado y la amabilidad, en la que desde la construcción de un marco de seguridad, exploramos nuestras capacidades de ir al encuentro de nuestra humanidad, con sus vulnerabilidades y también con todas sus fortalezas.

Nos sentimos ahora prontos y motivados, para llevar esta cultura a más personas, y desde otros formatos.

No todos tenemos el interés, la constancia y la motivación de   aprender a meditar. Incluso entre aquellos que han participado de grupos de práctica, hay personas que por diferentes motivos, solo siguen con la práctica informal, aquella que podemos aplicar mientras vivimos. Pero cada vez más personas se sienten interesadas en aprender a estar en el aquí y ahora, relacionarse, comunicarse, alimentarse, consumir  de forma más consciente.

Practicar Mindfulness es algo muy bueno, y  los beneficios que trae para nuestra salud y vínculos, tienen cada vez más respaldo empírico.

Participar de espacios donde se cultiva diferentes formas de llevar conciencia y amabilidad a nuestras vidas, también nos hace bien.

¿Qué es la cultura de cuidado y amabilidad?

  • Regalarnos mutuamente tiempo, conexión y amabilidad
  • Aprender a estar aquí y ahora
  • Comunicarnos de forma consciente
  • Educar y criar de forma consciente
  • Estar en contacto con tus necesidades y las necesidades de los otros
  • Darte cuenta cuando estás en la lógica del juicio hacia ti mismo y los demás
  • Cultivar tu amigo interior y reconocer y suavizar la voz del crítico interior
  • Alimentarte, consumir de forma más consciente.

¿Cómo nos proponemos hacerlo?

Iremos ofreciendo talleres, basados en intereses y afinidades, a los que las personas se podrán inscribir.

•             Rondas para cultivar formas conscientes de comunicarnos: sentirnos realmente escuchados, saber escuchar, comunicar de forma que lo que decimos ayude a la situación. Herramientas para comunicaciones difíciles.

•             Rondas para estar presentes a través del arte y las manualidades. Pintar, dibujar, modelar, tejer,  collage, como un puente para aprender a estar aquí y ahora y ser amable contigo mismo.

•             Rondas para parejas y mujeres que esperan bebé: Acompañar el embarazo

•             Rondas de familias con niños: Crianza consciente

•             Rondas para honrar la vida:  Grupo plus 60, habilidades para siglo XXI ( cómo hacerte sabio/a en vez de viejo/a) Ser abuelos : relacionarnos con nuestros nietos y sus padres

•             Rondas para alimentar el intelecto: charlas de expertos para iluminar la comprensión de nosotros mismos y nuestro tiempo

•             Rondas para alimentar nuestra vida emocional: Taller de Regulación emocional

  • Rondas para alimentar nuestro cuerpo. Mindful eating y alimentación saludable
  • Rondas sobre ecología y cómo vivir de manera más respetuosa con el medio ambiente

¿Por qué elegimos ofrecer estos espacios?

El tesoro que nunca muere

En Proyecto Mindfulness, nunca nos  cansamos de maravillarnos, al comprobar las reservas de sabiduría, coraje, amor, bondad, que tenemos dentro, prontas para brotar si tenemos oportunidad de conectar con ellas.

En los grupos que hace años tenemos el honor de coordinar, asistimos casi siempre al mismo escenario. Cuando se le brinda a un grupo la oportunidad de organizarse desde una cultura del aprecio, no importa cuán desolada venga una persona, casi siempre es posible generar un espacio colectivo sanador para todos los integrantes del grupo.

Cuando generamos entre todos un espacio contenedor, consciente y amoroso, las personas encuentran de forma natural el camino a casa, el camino a los tesoros que guardan dentro de sí.

En ocasiones las personas llegan a los grupos con varias capas de protección. Son como los pueblos en guerra que entierra sus objetos preciosos para preservarlos. Mientras dure la amenaza las obras de arte no pueden estar disponibles, porque hay peligro de que sean destruidas. Cuando vivimos con el sistema de estrés hiperactivado, en estado de alerta permanente, o con el sistema de logro hiperestimulado, encadenados al tener y el rendir, nos sentimos muy amenazados. Y naturalmente ponemos al resguardo nuestros tesoros, los enterramos profundo en nosotros mismos. Sabemos intuitivamente que esos tesoros son vulnerables, y nos endurecemos para intentar poner una valla protectora.

¡El punto es que  podríamos estar así toda la vida! Lamentablemente empezamos a habituarnos a esos patrones de resguardo, y los mantenemos por hábito.

Lo bonito es que cuando se les brinda a las personas un contexto apropiado, se sienten seguras, respetadas, se abren los canales internos para que puedan brotar  tiernos tallos de las semillas que han aguardado mucho tiempo protegidas.

Los espacios grupales que fomentan la seguridad, el respeto, la presencia, la amabilidad, son espacios en sí mismos sanadores con un gran potencial trasformador.

Necesitamos equilibrar el desbalance en que vivimos

Tenemos bastante claridad respecto a los peligros y oportunidades de nuestro tiempo. Podemos apoyarnos en análisis científicos , sociológicos, políticos y filosóficos que los diseccionan con precisión.

Una vez que hemos comprendido, necesitamos reconocer los antídotos, y crear los espacios para que las personas puedan practicarlos. Porque  se trata de defender en lo cotidiano un estilo de vida, un modo de comunicarnos, un modo de relacionarnos, un modo de consumir, que nos permita navegar en las aguas de nuestro tiempo. Navegar con maestría en las aguas de nuestro tiempo significa aprovechar las oportunidades, y reconocer las corrientes peligrosas que pueden arrastrarnos hacia desventuras individuales y colectivas.

Hay que practicar lo que nos hace bien, lo que necesitamos para contrarrestar los excesos de la  cultura que nos ha tocado vivir. Una época que ha sido caracteriza como la cultura del rendimiento, de las relaciones líquidas, de los adultos frágiles, de la falta de vínculos sólidos y comprometidos.

Tal vez algunos de nosotros, por lo menos en estas latitudes, no nos sintamos cabalmente representados por esos extremos. Pero es cierto que  todos estamos inmersos en una música global de  aceleración,  hiperconsumo,  desconexión, miedo de no dar la talla, quedar fuera, “no ser invitados a la fiesta”. Los niveles de infelicidad en las sociedades del bienestar, los niveles de ventas de los ansiolíticos, muestran a las claras, que esta huida hacia adelante , nos aleja de las potencialidades positivas de  nuestra humanidad.

¿Qué necesitamos para navegar estas aguas?

Hay muchos niveles desde lo que podríamos responder esta pregunta.

En Proyecto Mindfulness, estamos convencidos que una de las respuestas pasa por crear instancias de crear comunidad. Acompañados podemos mucho más. Cuando formamos parte de  grupos que sostienen una cultura de la amabilidad y el cuidado, todos tenemos el potencial de co-crear espacios sanadores. De esa forma es posible empoderarnos con herramientas que nos ayuden a no caer en los excesos que nuestra cultura promueve, y beneficiarnos de las oportunidades y riquezas, que tenemos a nuestro alcance.

¡Bienvenidos todos!